Wednesday, March 25, 2009

leelo una vez más

La canción de amor de J. Alfred Prufrock

Vamos, tú y yo,
a la hora en que la tarde se extiende sobre el cielo
cual un paciente adormecido sobre la mesa por el éter:
vamos a través de ciertas calles semisolitarias,
refugios bulliciosos
de noches de desvelo en hoteluchos para pernoctar
y de mesones con el piso cubierto de aserrín y conchas de ostra,
calles que acechan cual debate tedioso
de intención insidiosa
que desemboca en un interrogante abrumador...
Ay, no preguntes: «¿De qué me hablas?»
Vamos más bien a realizar nuestra visita.

En el salón las señoras están deambulando
y de Miguel Ángel están hablando.

La neblina amarilla que se rasca la espalda sobre las ventanas,
el humo amarillo que frota el hocico sobre las ventanas,
lamió con su lengua las esquinas del ocaso,
se deslizó por la terraza, pegó un salto repentino,
y viendo que era una tarde lánguida de octubre,
dio una vuelta a la casa y se acostó a dormir.

Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para el humo amarillo que se arrastra por las calles
rascándose sobre las ventanas.
Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para preparar un rostro que afronte los rostros que enfrentamos.
Ya habrá tiempo para matar, para crear,
y tiempo para todas las obras y los días de nuestras manos
que elevan las preguntas y las dejan caer sobre tu plato;
tiempo para ti y tiempo para mí,
tiempo bastante aun para mil indecisiones,
y para mil visiones y otras tantas revisiones,
antes de la hora de compartir el pan tostado y el té.

En el salón las señoras están deambulando
y de Miguel Ángel están hablando.

Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para preguntarnos: ¿Me atreveré yo acaso? ¿Me atreveré?
Tiempo para dar la vuelta y bajar por la escalera
con una coronilla calva en medio de mi cabellera.
Ellos dirán: «¡Ay, cómo el pelo se le está cayendo!»
Mi sacoleva, el cuello que apoya firmemente mi barbilla,
mi corbata, opulenta aunque modesta y bien asegurada
por un sencillo prendedor.

Ellos dirán: «¡Ay, cuán flacos tiene los brazos y las piernas!
¿Me aventuro yo acaso a perturbar el universo?
En un minuto hay tiempo suficiente
para decisiones y revisiones que un minuto rectifica.

Pues ya los he conocido, conocido a todos:
conocido las tardes, las mañanas, los ocasos;
he medido mi vida con cucharitas de café,
conozco aquellas voces que fallecen en un salto mortal
bajo la música que llega desde el rincón lejano del salón
Entonces, ¿cómo he de presumir?

Pues he conocido ya los ojos, conocido a todos,
los ojos que nos sellan en una mirada formulada
estando yo ya formulado, en un alfiler esparrancado;
bien clavado retorciéndome sobre la pared.
¿Cómo comenzar entonces
a escupir las colillas de mis costumbres y mis días?
Entonces, ¿cómo he de presumir?
Pues he conocido ya los brazos, conocido a todos,
brazos de pulseras adornados, níveos y desnudos
(mas al fulgor de la lámpara cubiertos de leve vello de oro).

¿Será el perfume de un vestido
lo que me hace divagar así?
Brazos sobre una mesa reclinados o envueltos en los
pliegues de un mantón.

Entonces ¿habré de presumir?
¿Y cómo he de comenzar acaso?

Diré tal vez: he paseado por callejuelas al ocaso
y he visto el humo que sube de las pipas
de hombres solitarios en mangas de camisa, sobre las
ventanas reclinados.

Hubiera preferido ser un par de recias tenazas
que corren en el silencio de oceánicas terrazas.
¡Y la tarde, la incipiente noche, duerme sosegadamente!
Acariciada por unos dedos largos,
dormida, exhausta... o haciéndose la enferma
sobre el suelo extendida, junto a ti, junto a mí.
¿Tendré fuerza bastante después del té y los helados y las tortas,
para forzar la culminación de nuestro instante?
Aunque he gemido y he ayunado, he gemido y he rezado,
aunque he visto mi cabeza (algo ya calva) portada en una
fuente,
yo no soy un profeta -y ello en realidad no importa
demasiado-
he visto mi grandeza titubear en un instante,
he presenciado al Lacayo Eterno, con mi abrigo en sus
manos, reírse con desprecio,
y al fin de cuentas, sentí miedo.

Hubiera valido la pena, al fin de cuentas,
después de las tazas, la mermelada, el té,
entre las porcelanas, en medio de nuestra charla baladí,
hubiera valido la pena
morder con sonrisas la materia,
enrollar en una bola al universo
para arrojarla hacia algún interrogante abrumador.
Poder decir: «Soy Lázaro que regresa de la muerte
para os revelarlo todo, y así lo voy a hacer»...
Y si al poner en una almohada la cabeza, una dijera:
«No. No fue esto lo que quise decir.
No lo fue. De ninguna manera».

Hubiera valido la pena, al fin de cuentas,
sí hubiera valido la pena,
después de los ocasos, las zaguanes, las callejuelas
salpicadas,
después de las novelas, de las tazas de té y de las faldas
por los pisos arrastradas.
¿Después de todo esto y algo más?
Me es imposible decir justamente lo que siento.
Mas cual linterna mágica que proyecta diseños de nervios
sobre la pantalla,
hubiera valido la pena, si al colocar un almohadón o
arrancar una bufanda,
volviendo la mirada a la ventana, una hubiese confesado:
«No. No fue esto lo que quise decir.
No lo fue. De ninguna manera».

No. No soy el príncipe Hamlet. Ni he debido serlo;
más bien uno de sus cortesanos acudientes, alguien capaz
de integrar un cortejo, dar comienzo a un par de escenas,
asesorar al príncipe; en síntesis, fácil instrumento,
deferente, presto siempre a servir,
político, cauto y asaz meticuloso.
A veces, en realidad, casi ridículo.
A veces tonto de capirote.

Me vence la vejez. Me vence la vejez.
Luciré el pantalón con la manga al revés.

¿Me peinaré hacia atrás? ¿Me arriesgo a comer melocotones?
Me pondré pantalones de franela blanca
y me iré a pasear a lo largo de la playa.

He oído allí cómo entre ellas se cantan las sirenas.
Mas no creo que me vayan a cantar a mí.
Las he visto nadando mar adentro sobre las crestas de la marejada,
peinando las cabelleras níveas que va formando el oleaje
cuando de blanco y negro el viento encrespa el océano.
Nos hemos demorado demasiado en las cámaras del mar,
junto a ondinas adornadas con algaseojas y castañas,
hasta que voces humanas nos despiertan, y perecemos ahogados.

Sunday, March 15, 2009

DENSE PRISA POR FAVOR YA ES HORA
Bueno, aquel domingo Alberto estaba en casa, tenían jamón,
me invitaron a cenar para que saboreara el jamón caliente.
DENSE PRISA POR FAVOR YA ES HORA
DENSE PRISA POR FAVOR YA ES HORA
Buenas noches, Bill. Buenas noches, Lou. Buenas noches,
May. Buenas noches.
Adiós, adiós. Buenas noches. Buenas noches.
Buenas noches, señoras, buenas noches, adorables señoras,
buenas noches, buenas noches.







BUENAS NOCHES MANÚ, BUENAS NOCHES...

Hoy

Ledo Ivo
La moneda perdida

" En mi sueño encuentro la moneda perdida.
Estaba guardada en el fondo del océano,
en la gruta de coral que los naufragios no alcanzan,
en el territorio puro donde no llega la muerte.

Y al despertar soy mudo como los peces.
Mi tierra es igual al mar, tiene la pureza del agua.
Todas las palabras son monedas perdidas.
"

Friday, March 13, 2009

Cut


Tan pronto como se fueron, volvieron las tormentas...
ustedes saben días de sol y días nublados, ser siempre la misma cosa...

Sunday, February 15, 2009

Pavese


SUEÑO
¿Aún ríe tu cuerpo con la intensa cariciade la mano o del aire y en ocasiones reencuentraen el aire otros cuerpos? Muchos de ellos retornancon un temblor de la sangre, con una nada. También el cuerpoque se tendió a tu flanco te busca en esta nada.Era un juego liviano pensar que un díala caricia del alba emergería de nuevocual inesperado recuerdo en la nada. Tu cuerpodespertaría una mañana, enamoradode su propia tibieza, bajo el alba desierta.Un intenso recuerdo te atravesaríay una intensa sonrisa. ¿No regresa aquel alba?Aquella fresca caricia se habría apretado a tu cuerpoen el aire, en la íntima sangre,y habrías sabido que el tibio instanterespondía en el alba a un temblor distinto,un temblor de la nada. Lo habrías sabidoigual que, un día lejano, supiste que un cuerpose tendía a tu lado. Dormías con ligerezabajo un aire risueño de efímeros cuerpos,enamorada de una nada. Y la intensa sonrisate atravesó abriéndote los ojos asombrados.¿Nunca más regresó, de la nada, aquel alba?

Friday, February 13, 2009

Fundamento.

No me gusta decirlo, me agrada más hacerlo, las palabras si bien es cierto son primordiales en esto…la acción, es aun más fundamental.
linda historia, usaré sombrero para sentirme enorme como un rascacielos.

Monday, February 09, 2009

Hoy

http://nuevaepoca.blogspot.com/

Cultura de VeracruZ

Muy buenas ilustraciones este número :P
el pasado tiene unas pinturas muy interesantes!
!regardé!

Sunday, February 08, 2009

Poesía...


Suerte
Se quebraron los tréboles
grises
como nubes de tormenta

Del Alumnito Alan




me gustó lo que quedó


Tuesday, February 03, 2009

pal mes que viene



So, Cultura de Veracruz :)

Wednesday, January 28, 2009

Del Parra Aguilar Manuel


Más le valiera morir
Through the birds have still´d their singing…
Imperecederos sounds, literature, sounds.

En Nueva York, al centro de rascacielos
y la isla de Manhattan,
en un cielo reflejado de color naranja,
hay otros como yo que escucharon los sonidos
y otros yos harán lo mismo en otro siglo
cuando el tiempo haya terminado.

¿Y si no queda el sonido para que nadie
lo escuche?
¿Qué se oye cuando nada se oye?
Sonidos, ecos de pájaros que se marcharon
de Central Park,

excepto uno cuando las cosas me proponían
dulcemente no creer en nada.
If all songs were only locked in this bird.

Saturday, January 24, 2009

cosas curiosa

Una mujer con rostro de reloj va pro ahí predicando que es el fin de los tiempos.
Plumas gigantes insertadas en una habitación donde está una niña pequeña.
Un gato mira dentro de sí, se encuentra con que hay miles de cascabeles tirados por el suelo de sus habitaciones; teme que lo encuentren.

Friday, January 09, 2009

Trasnoche


Buscábamos aquello que alguna vez leímos,

lo que encontrábamos fugazmente en esquinas polvorientas ,

de noche entonces con pinceles y relojes lo ahuyentábamos.


Guardábamos el polvo en joyeros,

colmábamos las alacenas de arena.

De nuestros dedos y cuellos colgaban tintas en todo momento,

mientras una vez más,

atinábamos a leernos las manos llenas de precipitadas muertes,

de incesantes vocablos .

Comprendemos (cierto)

las páginas amarillas entre los sedimentos de las épocas,

el olor a tierra mojada entre las madrugado de los ciclos,

Pero, la palabra que empieza la cadencia,

¿quién la alcanzará a comprender?

Era tan falso hacerlo todo desde la palabra, era tan falso.

Thursday, January 08, 2009

Saturday, December 20, 2008

18/dic/08



GRACIAS ManúManí :´)

Sunday, December 14, 2008

Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré al mundo. Me adapto a mí misma." Anais. Nin.

Friday, December 12, 2008

Ayer, pero qué bonito ayeR

Escuchar de a ratos

Dormir:

La castidad se mece en los brazos del azul nocturno

En la belleza de los arboles que cambian su color

Me gusta el viento cuando dice misterios

Vienen de las calles

Del reloj que no significa nada

Del hambre por nuevos idiomas

A razón de perecer tardíamente, hago preguntas a la música

Dime entonces, dónde termina el dilema de escuchar

Entonces

Seriamente convoco a todas las melodías que indiquen razones

Nota tras nota, toda la vida transcurre en la voz que nos llama

Durante el minuto que pasó hace años

Nadie nos dice estas cosas

Lo sabemos

Pero valgámonos de ellas para pesar la realidad

Y bailar...

PEQUEÑO VALS VIENÉS

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del "Te quiero siempre".

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.


hermosos regalos, que regalan y se regalan y se regalan...y así hasta que se acabe el mundo

Saturday, December 06, 2008

Sobre personaje de ficción

LaHoraCentelleaYTieneCuerpo,
elMundoYaEsVisiblePorTuCuerpo,
EsTransparentePorTuTransparencia
El Paz

y entonces tanta dulsura es buena, buena, buena...

Friday, December 05, 2008

:)

Ven: abre las manos. Traigo la bola de cristal para ti i para mí.
paponat enviado 04/12/2008 21:37:
Ya no es necesario levantarla
paponat enviado 04/12/2008 21:37:
Vayamos a jugar con ella



Yo pienso, al jugar con ella automaticamente hay que levantarla de vez en vez, y muchas cosas más, ¿para qué limitarse a levantarla solamente?

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